Época
precolombina "El castillo" de Chichén-Itzá.El
territorio fue descubierto y habitado por grupos de cazadores y recolectores hace
más de 30.000 años. El inicio de la agricultura tuvo lugar hacia
el año 9000 a. C., aunque el cultivo del maíz ocurrió sólo
hacia el 5000 a. C. Las primeras muestras de alfarería datan de alrededor
del 2500 a. C. Con este hecho se define el inicio de la civilización mesoamericana,
en tanto que es definitorio de las sociedades sedentarias. Los grupos
aridoamericanos continuaron subsistiendo a través de la recolección
y la cacería. Por su parte, en la mitad sur de México la agricultura
permitió la transición de las sociedades igualitarias del Preclásico
temprano (2500 - 1500 a. C.) a las más complejas del Preclásico
medio, entre las que destaca la cultura olmeca. En ese tiempo se desarrollaron
los sistemas de irrigación que permitirían la estratificación
de las sociedades. Hacia el año 100 dC, la ciudad de Teotihuacan ocupó
el lugar principal en Mesoamérica, y difundió su influencia hasta
lugares tan lejanos como Costa Rica y Nuevo México. Teotihuacan.
Vista de la Calzada de los Muertos desde la Pirámide de la Luna.En el siglo
VIII comenzó la decadencia de Teotihuacan. La ciudad cedió su hegemonía
a numerosos Estados hostiles entre sí que dominaban regiones clave de la
economía mesoamericana. Dos siglos después estos Estados habían
perdido fuerza, al tiempo que llegaron del norte las primeras tribus chichimecas.
En el noroeste, los pueblos oasisamericanos se diferenciaron definitivamente del
conjunto de Aridoamérica, y crearon una civilización propia cuyos
vestigios más importantes en territorio mexicano se localizan en Paquimé.
Durante los siglos X
al XII, el centro de México fue dominado por Tollan-Xicocotitlan, la capital
de los toltecas. Esta ciudad estableció vínculos muy fuertes con
varias regiones de Mesoamérica, pero particularmente con la península
de Yucatán, donde se ubica la ciudad maya de Chichén Itzá.
En Oaxaca, mientras tanto, los mixtecos iniciaron un proceso expansionista que
los llevó a ocupar los Valles Centrales donde habitaban los zapotecos.
En 1325 los mexicas fundaron México-Tenochtitlan, la capital del Estado
más extenso que conoció la Mesoamérica prehispánica,
que sólo rivalizó con los purépechas de Tzintzuntzan.
Conquista
Sitio de Tenochtitlan, según el Lienzo de Tlaxcala.En 1519, los españoles
llegaron a lo que hoy es México, tocando tierra en la isla de Cozumel.
Encabezados por Hernán Cortés, incursionaron al territorio mesoamericano
por las costas de Veracruz. Fueron varios los pueblos que se aliaron a los españoles
para librarse del poderío mexica, entre ellos los tlaxcaltecas. Moctezuma
Xocoyotzin, tlatoani mexica, recibió pacíficamente a los recién
llegados al pensar que Cortés era Quetzalcóatl, rey azteca que según
la tradición se fue por el mar hacia el oriente jurando regresar un día
para retomar sus territorios. La matanza de Toxcatl levantó en armas a
los mexicas contra los españoles y sus aliados. Cuitláhuac
y Cuauhtémoc fueron los últimos jefes del Imperio Mexica. El primero
derrotó a los invasores el 30 de junio de 1520, y murió poco después
durante la epidemia de huey cocoliztli. Cuauhtémoc, abandonado por la mayor
parte de sus aliados, finalmente fue capturado y ejecutado por los españoles
en 1521. En 1521 cae el imperio mexica ante los ejércitos españoles
compuestos principalmente por tlaxcaltecas. Capturada México-Tenochtitlan,
los españoles procedieron al sometimiento de los reinos independientes.
Los pueblos mesoamericanos fueron sometidos casi todos en los siguientes cinco
años a la caída de Tenochtitlan. Sin embargo, los grupos nómadas
y seminómadas del norte siguieron en resistencia hasta el siglo XX, cuando
los yaquis negociaron el armisticio con el ejército mexicano. Con
los militares españoles llegaron también misioneros que se dedicaron
a convertir a los indígenas a la religión católica. De los
religiosos que llegaron al país destacaron Vasco de Quiroga, Motolinía,
Martín de Valencia, Bernardino de Sahagún, Diego de Landa, Junípero
Serra, Sebastián de Aparicio y Bartolomé de las Casas.
Virreinato
de la Nueva España
Acapulco, 1628.Artículo principal: Virreinato de Nueva España Tras
la caída de Tenochtitlan, el gobierno quedó a cargo de Hernán
Cortés, autonombrado Capitán General de lo que pasó a llamarse
la Nueva España. Luego fue establecida la Real Audiencia de México,
dependiente de la Corona Española, con el propósito de realizar
una mejor administración. El virreinato fue establecido en 1535, y el primer
virrey fue Antonio de Mendoza. La
base de la economía novohispana era la minería. Sin duda, el virreinato
del Perú fue muy superior en la producción de metales preciosos
(oro y plata) en los primeros años del reino español en América.
Sin embargo, el descubrimiento de nuevo yacimientos desde Sonora hasta el de sur
de la provincia de Estados Unidos, permitió que gradualmente la Nueva España
ocupara el lugar de privilegio. La minería permitió el desarrollo
de otras actividades asociadas, especialmente los obrajes y la agricultura, que
convirtieron a las regiones del Bajío y los valles de México y Puebla
en prósperas regiones agrícolas y de actividad industrial incipiente. El
comercio del virreinato era realizado a través de dos puertos: Veracruz
(Golfo de México) y Acapulco (Océano Pacífico). A éste
último llegaba la Nao de China que transportaba productos de las Filipinas
a Nueva España y de ahí se transportaban por tierra, llegando a
Puebla, donde la influencia oriental es notoria en su artesanía y en sus
tradiciones como la de la "china poblana", al Ayuntamiento de México
y a Veracruz de donde se enviaba a España o a los puertos del Atlántico.
El comercio coadyuvó al florecimiento de estos puertos, de la Ciudad de
México y las regiones intermedias. Hay que señalar que hasta finales
del siglo XVIII, con la introducción de las reformas borbónicas,
el comercio entre los virreinatos españoles no estaba permitido. La
sociedad novohispana profesaba en su mayor parte la Religión Católica,
La Santa Inquisición --que velaba por la extirpación de idolatrías
y antropofagia-- tenía instalados sus oficios en el territorio. El territorio
de la Nueva España era lo suficientemente grande para que en él
existiera una gran cantidad de pueblos indígenas y una gran variedad de
lenguas, sin excluir a los europeos. Durante los trescientos años de la
Nueva España se tuvieron distintas disposiciones legales que afectaron
el comercio y la prosperidad de los novohispanos. En general su nivel de prosperidad
era el más alto de América, en especial los residentes de los Ayuntamientos
de México, Puebla de los Ángeles, la Villa Rica de la Veracruz,
Acapulco y Zacatecas; sin embargo, algunas regiones padecieron grandes penurias
como los californios por la falta de prendas de vestir europeizadas, quienes,
no obstante, poseían bastante ganado y granos para su manutención. A
pesar de que por regla general se propuso una política de integración,
la realidad política que imponía el otorgamiento de los puestos
importantes para la burocracia española (en especial desde la llegada de
los Borbones, que propugnaron el modelo francés de colonización,
contra los cuales los criollos o hijos de españoles nacidos en México
empezaron a resentirse). Y aunado a la situación de pobreza en que se encontraba
la mayor parte de la población mestiza e indígena se crearon divisiones
tan graves como las castas en Yucatán. Durante el período virreinal
se gestaron muchas de las tradiciones e instituciones que han evolucionado, de
conformidad con el carácter del pueblo mexicano, en muchas de las características
mexicanas de la actualidad.
Independencia
Miguel Hidalgo y Costilla, el padre de la independencia mexicana. Estatua
de don Miguel Hidalgo, Padre de la Patria mexicana.A principios del siglo XIX,
la ocupación francesa de España sirve como pretexto a los afanes
independentistas de los criollos novohispanos. De la misma manera que en la Península
se habían constituido Juntas Patrióticas contra el invasor francés,
la América española replicó dichas juntas, que a su vez se
convertirían en focos de independencia local. Luego de la fallida experiencia
de la Junta de México (1808), una conspiración en Querétaro
desata finalmente la revolución independentista de los mexicanos. En la
conspiración participaba el cura Miguel Hidalgo, quien se apresta a proclamar
la insurrección en el pueblo de Dolores (Guanajuato) el 16 de septiembre
de 1810. Tras las tempranas victorias en Guanajuato, Valladolid y Cerro de las
Cruces, los insurgentes se retiran al oeste del país, viendo cambiar radicalmente
su suerte al ser vencidos cerca de Aculco y, posteriormente, al retirarse Hidalgo
a Guadalajara tras la Batalla del Puente Calderón. En ambas ocasiones era
el mismo general, Félix María Calleja, quien dirigía la hueste
patriótica, hasta ser apresados los líderes insurgentes en Acatita
de Baján (Coahuila). En 1811, Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama
y Mariano Jiménez fueron fusilados y sus cabezas expuestas en la Alhóndiga
de Granaditas en Guanajuato. Para
este tiempo, la revolución se había hecho fuerte en el sur de la
intendencia de México. Destaca la campaña del cura y Generalísimo
José María Morelos y Pavón, que recibió de Hidalgo
la orden directa de encabezar la revolución en la Sierra Madre del Sur.
Tras romper el sitio de Cuautla, Morelos convocó al primer congreso americano
en 1813 en Chilpancingo, sobre la base del documento titulado Sentimientos de
la Nación de Morelos se redacto la declaración de independencia
de la América Septentrional, tambien se promulgó la Constitución
de Apatzingán un año más tarde, . La necesidad de proteger
al Congreso, y las contradicciones entre éste y el Siervo de la Nación
minaron la capacidad bélica del ejército insurgente. Derrotado en
el valle que hoy lleva su nombre, Morelos fue conducido a la ciudad de México
para ser enjuiciado. Murió fusilado en San Cristóbal Ecatepec en
1815. Evolución
del territorio mexicano.Comenzó así una fase defensiva de las fuerzas
independentistas. Los únicos frentes fuertes eran el veracruzano, al mando
de Guadalupe Victoria, y el de Vicente Guerrero, en el sur de México. En
el norte, la campaña relámpago de Pedro Moreno y Francisco Javier
Mina (un español de ideas liberales), había concluido desastrosamente,
a pesar de sus triunfos iniciales. La revolución popular de independencia
mexicana se hallaba muy lejos del triunfo. El virrey Apodaca ofrecía el
indulto a los insurgentes, lo que minó sus fuerzas. Aprovechando la situación,
algunos militares criollos -que habían combatido a los insurgentes durante
los años anteriores- tomaron la dirección del movimiento. Agustín
de Iturbide pudo negociar con Vicente Guerrero y promulgaron el Plan de Iguala
en 1821. Poco tiempo después, llegó el nuevo y último
virrey de Nueva España, Juan O'Donojú, quien aceptó firmar
el acta de independencia de México el 28 de septiembre de 1821. Los
primeros reconocimientos a la nación independiente provinieron de Chile,
Gran Colombia y Perú en 1825. En 1826, Gran Bretaña fue la primer
potencia europea en reconocer la Independencia de México mediante la firma
de un Tratado de Límites y Navegación entre México y Su Majestad
Británica. Y después los Estados Unidos reconocieron al gobierno
de México, respetando los límites pactados en el Tratado de Adams-Onís.
Siglo
XIX Mientras se encontraba un candidato a la corona de México,
se había instalado una Junta de Gobierno Provisional. Meses después,
en 1822, Agustín de Iturbide se hizo proclamar Emperador de México.
En aquel tiempo, formaban parte del territorio mexicano el antiguo virreinato
de Nueva España y la Capitanía General de Guatemala. El Primer Imperio
Mexicano duró unos pocos meses. Se vio envuelto en una crisis, derivada
de la necesidad de pagar los daños provocados por los once años
de revolución independentista, y de su enfrentamiento contra los republicanos.
En 1823, Antonio López de Santa Anna y Vicente Guerrero proclamaron el
Plan de Casamata, que desconoció el gobierno de Iturbide y anunciaba la
instauración de una República. Derrotado, el emperador se exilió
y el imperio quedó disuelto con la separación de las Provincias
Unidas del Centro de América. Antonio
López de Santa Anna, una de las figuras más polémicas del
México del Siglo XIX.Tras un breve interludio, presidido por otra Junta
Provisional, en 1824 el Congreso Constituyente promulgó la Constitución
Federal de los Estados Unidos Mexicanos, conocida como la Constitución
de 1824. El documento señalaba que la Nación adoptaría un
gobierno federal con división de poderes. El Congreso convocó a
elecciones, en las que resultó triunfador Guadalupe Victoria para el período
de 1824-1828. Concluida la presidencia de Victoria, la vida política mexicana
se tornó inestable debido a las pugnas entre la antigua aristocracia y
el pequeño grupo de burgueses liberales del país. El personaje central
a lo largo de la primera mitad del siglo XIX fue Antonio López de Santa
Anna. Ascendió al poder once veces; cinco de ellas como abanderado de los
liberales y las otras seis como conservador. En
1833 tuvo lugar la primera reforma liberal del Estado, encabezada por Valentín
Gómez Farías (quien era a la sazón presidente interino, pues
Santa Anna se había retirado a descansar a su hacienda) y José María
Luis Mora. Dicha reforma concluyó en la instalación de una república
centralista. En 1835 fueron promulgadas las Siete Leyes, nombre dado a la constitución
de corte centralista cuya vigencia ocasionó la declaración de independencia
de Zacatecas y Texas. Este último territorio, perteneciente al estado de
Coahuila y Texas, se separó de México en 1836. Cinco años
más tarde la República de Yucatán declaró su independencia,
y no se reincorporaría definitivamente a México hasta 1848. El
desastre de la primera república unitaria desembocó en el restablecimiento
de la Constitución de 1824, pero el 6 de enero de 1843 fue proclamada la
Segunda República Centralista, encabezada por Santa Anna. Incapaz de enfrentar
la invasión estadounidense, el gobierno central fue sustituido nuevamente
por uno federal, que comenzó el 22 de agosto de 1846. En este tiempo, México
enfrentaba la guerra con Estados Unidos. Este país se anexó la República
de Texas en 1841, y en 1846 reclamó --infundadamente-- la posesión
de la franja comprendida entre los ríos Bravo y Nueces. La ocupación
estadounidense duró de 1847 hasta 1848, y concluyó con la firma
del Tratado de Guadalupe-Hidalgo y la pérdida de más de la mitad
del territorio mexicano. Benito
Juárez, presidente de México de 1858 a 1872.Los primeros años
después de la invasión estadounidense fueron más o menos
tranquilos, pero los nuevos conflictos originados entre liberales y conservadores
ocasionaron la llegada --por undécima ocasión-- de Santa Anna al
poder (1853-1855). Santa Anna se nombró Dictador de México y gobernó
con el título de Su Alteza Serenísima por ley constitucional. Mientras
tanto, el país estaba en bancarrota y el gobierno era sumamente corrupto.
Por ello, en 1854 los liberales se fueron a la guerra, amparados en el Plan de
Ayutla y encabezados por Juan Álvarez e Ignacio Comonfort. La Revolución
de Ayutla desterró a Santa Anna y puso de interino a Álvarez. Su
sucesor, Comonfort, promovió la promulgación de varias leyes liberales
(Leyes de Reforma) que establecieron la separación entre el Estado mexicano
y la Iglesia Católica y anularon los privilegios de las corporaciones.
Según el Plan de Tacubaya, los conservadores desconocieron el gobierno
de Comonfort y nombraron un presidente provisional, iniciando la Guerra de los
Tres años, también conocida como Guerra de Reforma porque en su
transcurso se promulgaron algunas de las Leyes de Reforma. Tras
la renuncia de Comonfort, Benito Juárez ocupó el 15 de enero de
1858 la presidencia interina de la república. Convocó a un nuevo
constituyente que promulgó la nueva constitución mexicana, de orientación
liberal. La Guerra de Reforma concluyó con la victoria de los liberales
en enero de 1861. En ese mismo año, el gobierno de la República
decretó la suspensión de pagos de la deuda externa. Francia, uno
de sus principales acreedores, instó a España e Inglaterra a presionar
por la vía militar al gobierno mexicano. La marina de los aliados llegó
a Veracruz en febrero de 1862. El gobierno mexicano se aprestó a negociar
por la vía diplomática, y logró el retiro de los ingleses
y españoles. Fusilamiento
de Maximiliano, Miramón y Mejía en el Cerro de las Campanas.Los
franceses, por su parte, dieron comienzo a las hostilidades militares con el desembarque
de tropas en Veracruz. El primer enfrentamiento fue la batalla de Puebla, ganada
por el ejército de Ignacio Zaragoza y las milicias populares, aunque también
durante la campaña hubo victorias para los franceses. La capital fue ocupada
en junio de 1863. El gobierno republicano fue perseguido por los franceses hasta
establecerse en Paso del Norte. Mientras tanto, el 10 de julio la Asamblea de
Notables reunida en la capital nombró emperador de México a Maximiliano
de Habsburgo. El Segundo Imperio Mexicano duró hasta 1867, con la derrota
de los franceses y la rendición de los conservadores y el fusilamiento
del emperador en Santiago de Querétaro. Juárez
siguió en el poder hasta su muerte el 18 de julio de 1872. Los últimos
años de su gobierno fueron duramente criticados por las diversas facciones
en que se habían dividido los liberales, algunos consideraban que no era
propio de un demócrata un gobierno de 14 años. A la muerte de Juárez
ocupó la presidencia Lerdo de Tejada, que elevó a rango de ley constitucional
las leyes radicales de Reforma promulgadas entre 1855 y 1856. Lerdo intentó
reelegirse, pero los porfiristas se levantaron en armas y lo derrocaron. Porfirio
Díaz ocupó la presidencia en 1876. Así
comenzó el período en la historia de México conocido como
Porfiriato. En este período las Leyes de Reforma (en especial, la Ley Lerdo)
sirvieron de marco para favorecer la concentración de tierras. Los campesinos
eran enganchados para trabajar en las haciendas, y algunos grupos indígenas
que se mostraban particularmente rebeldes, como los yaquis y los mayas fueron
desterrados de sus lugares origen y obligados a trabajar hasta la muerte en lugares
como Valle Nacional, el valle del río Yaqui o Yucatán. El
gobierno de Díaz privilegiaba la inversión extranjera. La mayor
parte del capital invertido en México era francés, y en importancia
seguían las inversiones inglesas, estadounidenses, alemanas y españolas.
Cuando Díaz apuntó que México estaba listo para la democracia
en una entrevista, algunos personajes le tomaron la palabra y se presentaron a
las elecciones de 1910, pero Francisco I. Madero, quien era el probable ganador
de la contienda, es encarcelado en San Luis Potosí. Díaz resulta
electo en los comicios junto con Ramón Corral y así inició
la Revolución Mexicana.
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