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Zacatecas
es la capital del estado
de Zacatecas en México fundada el 8 de septiembre de 1546, originalmente
fue nombrada Minas de los Zacatecas. Su riqueza mineral dio fuertes ingresos a
la Corona Española, lo que hizo posible que recibiera el título
de Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas. Es sede episcopal católica
de la Diócesis de Zacatecas y con la vecina ciudad de Guadalupe forma una
zona metropolitana, la más poblada del estado. En
1993 su Centro Histórico fue nombrado por la UNESCO como Patrimonio Cultural
de la Humanidad por su traza urbana, riqueza arquitectónica y su historia.
La ciudad de Zacatecas, joya del mundo novohispano Disfrute
de una de la ciudades coloniales más representativas de México.
Sus viejas construcciones le hablarán de la historia de su gente.
Las ciudades establecidas en México durante la Colonia no siempre podían
asentarse en un lugar adecuado, por su topografía, para producir una estructura
urbana clara y fácil de subdividir, como la retícula que la administración
colonial española perseguía con empeño sistemático. Las
ciudades mineras simplemente aparecían en aquellos sitios donde se encontraban
las vetas metalíferas, y si esto sucedía en lugares cerriles, de
difícil acceso y con problemas para edificar en sus terrenos, sólo
cabía resignarse. En México los casos más conocidos de asentamientos
de este tipo son Guanajuato, Taxco y Zacatecas. Estas poblaciones, sin la cuadrícula
que produce perspectivas urbanas de gran similitud y no poca monotonía,
cuentan en cambio con vistas de enorme atractivo y variedad, llenas de sorpresas:
su irregularidad se convierte en una ventaja estética indudable. Los
habitantes originales de Zacatecas, los zacatecos, opusieron fuerte resistencia
a los primeros intentos españoles encaminados a ocupar el sitio, hacia
1540. La riqueza del mineral se impuso y los españoles se quedaron. La
cañada en que crecería la ciudad genera un tejido de calles muy
caprichosas, que de pronto se amplían para formar una plaza, como la principal,
cuyos límites no acertaron a advertir sus fundadores, confundida con la
calle alargada, a la que dan sus construcciones más importantes, como la
catedral, cuya fachada ornamentada deja sin habla a quien la contempla por primera
vez. Este edificio se inició hacia 1730 como parroquia y su diseño
se atribuye al arquitecto Domingo Ximénez Hernández. En 1745 se
termina la gran fachada, que se levanta como un gigantesco retablo encajado entre
las bases de las torres. Las columnas ornamentales están todas labradas
con profusión, en fuerte relieve (que a veces alcanza los diez centímetros).
Trece nichos alojan a Cristo y los doce apóstoles. Otros elementos iconográficos
remiten a la Inmaculada Concepción, a la Trinidad y a la Eucaristía,
simbolizada por racimos de uvas y ángeles con instrumentos musicales. El
remate, como señala Robert J. Mullen, es un prodigio de intrincada
escultura. Unos arreglos florales profundamente esculpidos, con diseños
diferenciados y delineados de manera única, con surcos labrados de gran
profundidad, componen el marco, que fluye de manera continua a lo largo de los
bordes de la panoplia del tercer cuerpo. Ni un centímetro del espacio así
delimitado se dejó vacío. La
catedral es testimonio de la prosperidad de la minería zacatecana de mediados
del siglo XVII y a todo lo largo del XVIII, y por lo mismo la mayoría de
las construcciones coloniales importantes de la ciudad datan de este periodo.
Destacan los templos de Santo Domingo, de San Agustín (convertido en museo,
y con un hermoso relieve en su portada norte) y de San Francisco (ya sin las bóvedas
de su cubierta, y cuyo ex convento es ahora el Museo de la Máscara Rafael
Coronel), así como el ex colegio jesuita, que aloja al Museo Pedro Coronel.
Entre los edificios civiles cabe mencionar el Palacio de la Mala Noche, hoy Supremo
Tribunal de Justicia, la actual Presidencia Municipal, la Rectoría de la
Universidad y la Casa de la Condesa. El Teatro Calderón es del siglo XIX,
mientras que el ex Mercado González Ortega es un notable edificio porfiriano,
y la casa que aloja al Museo Goitia es un ejemplo interesante de arquitectura
académica de la misma época. La plaza de toros de San Pedro, hoy
convertida en hotel, es digna de verse. No debe olvidarse la hermosa vista de
la ciudad desde el cerro de la Bufa. Finalmente, un dato que no se puede pasar
por alto es el hecho de que el centro histórico de la ciudad de Zacatecas
fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993. |